Carlos Alcaraz se consagra campeón del Abierto de Australia y completa el póker de Grand Slams

En una noche memorable para el tenis, Carlos Alcaraz levantó por primera vez el trofeo del Abierto de Australia, marcando un logro reservado para muy pocos. Con solo 22 años, el murciano superó en una final cambiante a Novak Djokovic, convirtiéndose en el tenista más joven de la historia en completar los cuatro Grand Slams.
El encuentro, que se extendió por 3 horas y 2 minutos, tuvo un marcador final de 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5. Desde el inicio, el serbio mostró su dominio, cerrando el primer set con un cómodo 6-2 y aprovechando las dudas iniciales de Alcaraz. Sin embargo, el partido dio un giro a partir del segundo set.
A medida que avanzaba el encuentro, Alcaraz ajustó su juego, reduciendo errores y aumentando la presión sobre Djokovic. El español logró igualar el partido al ganar el segundo set por 6-2, aprovechando una seguidilla de errores no forzados del serbio. La tercera manga continuó con el mismo dominio de Alcaraz, quien volvió a quebrar el servicio de Djokovic y se llevó el set por 6-3.
El cuarto set elevó la tensión al máximo. Djokovic, con la experiencia a su favor, llegó a tener un punto de quiebre que podría haber cambiado el rumbo del partido. Sin embargo, un error no forzado diluyó esa oportunidad. Alcaraz resistió y encontró su momento en el duodécimo game, logrando el quiebre decisivo para cerrar el set 7-5 y desatar la celebración en Melbourne.
Con esta victoria, Alcaraz se convirtió en el tenista más joven en completar los cuatro torneos grandes, superando el récord que había establecido el estadounidense Don Budge en 1938. Esta consagración representa su séptimo título de Grand Slam, después de haber ganado anteriormente el US Open 2022 y 2025, Wimbledon 2023 y 2024, y Roland Garros 2024 y 2025.
El camino de Alcaraz hasta la final no fue fácil. En Melbourne, superó a rivales de diferentes estilos, incluyendo al australiano Adam Walton, al alemán Yannick Hanfmann y al local Alex de Miñaur, entre otros. Su solidez a lo largo del torneo fue evidente, confirmando su capacidad para enfrentar desafíos de gran nivel.
A pesar de la derrota, Djokovic demostró que sigue siendo un competidor formidable. Con casi 39 años, el serbio mantiene sus aspiraciones de alcanzar su 25° título de Grand Slam, un objetivo que continúa siendo clave en su carrera. La final no solo consagró a un nuevo campeón, sino que también marcó un punto de inflexión generacional en el tenis mundial, donde el nombre de Carlos Alcaraz ya resuena con fuerza.




